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Contraindicaciones

Los implantes cocleares Cochlear Nucleus no son adecuados para personas que cumplan alguna de las siguientes condiciones:

  • sordera debida a lesiones en el nervio acústico o en la vía auditiva central;
  • infecciones activas en el oído medio;
  • cóclea no desarrollada;
  • perforación en la membrana timpánica en presencia de infecciones activas en el oído medio;
  • osificación de la cóclea que no permite la inserción de electrodos.

Los candidatos a un implante coclear Cochlear Nucleus deben ser advertidos de la posibilidad de que se produzcan los siguientes efectos adversos al recibir un implante:

  • Riesgos habituales asociados con las intervenciones quirúrgicas y la anestesia general.
  • Mayores riesgos asociados con las intervenciones quirúrgicas y la anestesia general entre algunas poblaciones.
  • Complicaciones asociadas con mayor frecuencia a este procedimiento quirúrgico (estimulación del nervio facial, alteraciones en el sentido del gusto y acúfenos).
  • Complicaciones que pueden requerir tratamiento médico adicional, una intervención quirúrgica o la extracción del dispositivo como:
    • Otitis media aguda (OMA).
    • Lesión del nervio facial que provoca debilidad temporal del nervio facial.
    • Fístulas en la perilinfa.
    • Pérdidas concurrentes de líquido cefalorraquídeo (CSF).
    • Disfunción vestibular.
    • Lesión subdural.
    • Hematoma subcutáneo.
    • Irritación, inflamación o rotura del colgajo de piel; infección; y en algunos casos, expulsión del dispositivo provocada por la presencia de un cuerpo extraño bajo la piel.
    • Disminución de la capacidad auditiva provocada por la migración parcial o total del haz de electrodos fuera de la cóclea.
    • Perforación de estructuras del oído externo, como la membrana timpánica o la pared del conducto, debido a la sonda del electrodo.
    • Percepción de sensaciones no auditivas y un rendimiento menor al esperado debido a la colocación errónea del haz de electrodos.
  • La estimulación eléctrica puede provocar un aumento de los acúfenos, estimulación del nervio facial temporal, mareos temporales o dolor temporal.
  • Los efectos a largo plazo del traumatismo de la inserción del electrodo o de la estimulación eléctrica son desconocidos. Dichos efectos pueden incluir el crecimiento de hueso nuevo en la cóclea o el deterioro de células nerviosas. Estos efectos pueden impedir la sustitución del haz de electrodos o pueden provocar el consiguiente deterioro de la respuesta coclear.
  • El fallo de los componentes (tanto externos como internos) puede provocar la percepción de una sensación sonora muy alta e incómoda, de un sonido intermitente, o de ningún sonido.
  • El fallo de varios componentes del dispositivo implantado puede requerir que se retire o sustituya el implante, o bien una reducción del número de electrodos utilizados.

Antes de someterse a la implantación, los candidatos deberían consultar a su médico de cabecera y al cirujano respecto a la vacunación contra organismos causantes de meningitis.

La meningitis es un riesgo conocido en la cirugía del oído interno, y los candidatos deberían recibir asesoramiento adecuado al respecto. Ciertas afecciones preoperatorias podrían aumentar el riesgo de meningitis, con o sin un implante.

Estas afecciones incluyen:

  • síndrome de Mondini y otras malformaciones cocleares congénitas;
  • derivaciones o pérdidas de líquido cefalorraquideo (CSF);
  • episodios recurrentes de meningitis bacteriana antes del implante;
  • Fístulas en la perilinfa y fracturas o defectos del cráneo con comunicación de líquido cefalorraquideo (CSF).

La inserción del electrodo en la cóclea producirá la pérdida completa de la audición residual en el oído implantado.